2 de marzo de 2012

¡Dejen orar antes de salir!

Habrá pocos lugares en el mundo donde convivan tan bien y tan ordenadamente los turistas/viajeros con el culto religioso, con el fervor de la población y sus ritos centenarios como en Lalibela (Ethiopía). El respeto mutuo y la bonhomía del etíope convirtieron este hecho, para el viajero insatisfecho, en algo reseñable. Él mismo tuvo que esperar un tiempo para aflorar del templo visitado.
Ya tendrá tiempo de loar las particularidades de Lalibela como maravilla mundial y arquitectura insólita, ahora quiere mirar hacia la afabilidad del habitante, del niño, de la esposa o del trabajador etíope.
¡Dejen orar antes de salir!. 
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24 de febrero de 2012

Nacimiento del Nilo Azul / Etiopía


La imagen de aquel lejano hipopótamo recibiéndole al acercarse al nacimiento del Nilo Azul, quedará en la mente del viajero insatisfecho como una postal vivida. Sí, allí mismo, en uno de los rincones del lago Tana (Etiopía) se situaba su nacimiento, harto difícil de demostrar -aunque siempre fué necesario concretar y ubicar- pues cerca desembocaba algún arroyuelo llamado Gishen Abay River que, antes de aparecer por allí, correteó por lejanos valles y apartadas montañas.
¿No será, en sus fuentes, donde arranca el Nilo Azul?.
No importaba, para este mochilero nace/nacía en el misterioso mundo de aquel cabezón de hipopótamo que apareció y se sumergió al instante, aunque le dió tiempo a captarle con su cámara.
Hacía unos días, una amiga 'blogger' le recordaba que para Javier Reverte, periodista/escritor viajero, el lago Tana olía a flores. Y sí, olía a flores. Pero, también, al papiro que crecía en algunas partes de su orilla; olía a bondad de la naturaleza que colocó el lago en aquel lugar tan apartado pero necesario; olía a sus ribereños que se sentaban en masa al atardecer a inspirar la tranquilidad de sus aguas, ellas mismas perfumadas por el suave rocío devuelto por la ya pasada noche; olía a monjes mandones y algunos pasados guerreros; olía al brusco remar de los muchachos en sus pequeñas embarcaciones de papiro y, también, al verdor agradecido de sus orillas.
Se sentó un día al atardecer, imitando a los ribereños, y se entretuvo mirando las minúsculas olas que más tarde reflejarían algunas luces del cielo. Y luchando en esa terrible batalla con sus pensamientos, los fue dejando caer al, en aquellos momentos, pardo lago Tana.

Fotografia.- El papiro crece a las orillas del lago Tana.

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18 de febrero de 2012

El 'Camelot de África' / Etiopía

Hoy, o ayer ¡qué más da!, tocaba un poco de historia, leyenda, cuentos y tradiciones.
Una mirada atrás.
Dice la leyenda que el emperador Menelik I, hijo de la reina de Saba y el rey Salomón, trajo el Arca de la Alianza desde Jerusalem a Etiopía, fundando una de las dinastías ininterrumpidas más longevas del mundo. Este sólo es un ejemplo de la magnífica historia de Etiopía que funde leyenda y tradición, misterio y hechos reales.
En ese hollado camino, merecía la pena Gondar, ciudad enmarañada entre pequeñas lomas y valles, y envilecida también por el ‘veneno’ que imperaba en el país, el eucalipto; aunque este crítico-mochilero debe reconocer era muy útil para los locales: con él construían sus casas, vallas, andamios,..... Todo.
Al norte del lago Tana, la ciudad de Gondar poseía la fortaleza Fasil Ghebbi del siglo XVII que, con su sola mirada, dignificaba el pesado y largo trayecto desde Bahar Dar, al sur del lago, en un apretado minibús, lleno de ‘stopes’ y paradas.
Muchas veces descrita como el ‘Camelot de Africa’ al viajero insatisfecho le sorprendió pues, al mirarla, su mente se desplazaba también a las películas del rey Arturo, Merlín, Escalibur y los caballeros de la Tabla redonda.
[Ah, y cómo no, del ‘golfillo’ de Lancelot].
Se habría rodado alguna película allí?
Ha visto tantas, y tantas versiones, que también la describiría como el ‘Camelot africano’ que otros, antes que él, aportaron como particular e imaginativa visión.
!Esto es 'otro África'!.

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12 de febrero de 2012

Los mursis y la moto / Etiopía

De esta guisa y sin muchos complejos de imagen (primera foto) atravesó, de paquete en moto, el Parque Nacional Mago, sur de Etiopía, en medio de un asfixiante calor, tragando polvo por los poros y dando saltos como reconocido paquete por un camino de tierra y piedra, pisoteado por miles de turistas en sus 4x4.
Pero contento de estar allí.
Se veían ruines y abandonadas chozas de mursis, grupos de ganado guiados por niños mursis y algun joven, en solitario, con su rifle que portaba como si de una endeble vara fuese. El viajero insatisfecho y su ‘motorman’ se cruzaban con ellos y dejaban una espesa estela de polvo que ellos parecían obviar. El calor que soportaba el valle convertía aquello en un verdadero horno de sudor y verde mortecino y ceniciento. La epoca de lluvias habia pasado.
El libro guía decía que podía alcanzar 41 grados pero este mochilero (reconvertido en paquete) cree que la sensación térmica, por la abigarrada espesura de maleza, podría ser de 50 o 52.
El Parque Nacional Mago, muy cercano al lago Turkana (Kenia), fue creado originariamente para proteger una gama completa de animales y alardear de una exótica colección, incluyendo búfalos, leones, leopardos, elefantes y jirafas. En la práctica, quedaban algunos mamíferos como la cebra, kudos, y poco más.
¡Ah!, y cómo no, los mursis, explotados hasta la saciedad con fines turísticos y ellos mismos pervertidos por los 'birr' (moneda local) que reciben como intercambio.
¡Una vergüenza!.
Mujer mursi, en el poblado artificial montado para hacer la 'turistada' de rigor.
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5 de febrero de 2012

Addis Abeba, contrastes y miseria / Etiopía

Addis Abeba, capital de Etiopía, después de una noche de dormida y adaptación, se mostraba caótica. No le sorprendió al viajero insatisfecho pues sabe de ciudades africanas. La primera impresión fue que crecía sin un plan. Se olvidó de la organización y apostó por “el mañana ¡dios dirá”!.
Contrastes, como siempre. Al lado de la opulencia, vivía la enfermedad. Una enfermedad que se exhibía/exhibe, además, como justificante de la mendicidad. Y ésta parecía/parece verse por todas las partes y llegaba a producir la indiferencia de tanto que se mostraba. Después de la mendicidad suele (no siempre) venir el hurto, el robo, la extorsión. No sufrido, por ahora, y espera que nunca.
Los ninos vendían de todo, chicles, golosinas, tabaco. Se les veía muy espabilados, con una sonrisa que parecía ocultar sus ratos de miseria. Seguro, seguro -al menos aquellos- que además de vender, por lo general, eran pequeños ladronzuelos.
Y en ese lento aterrizar a un país, todavía afectado por el choque que supone el cambio e impresionado por lo mismo, oyó por primera vez expresarse en amárico. “Aderu” (buenos días), le dijo aquel negro/brillante, quizás enclenque charlatán, cuando vio que allí parado el mochilero escuchaba mientras él iba desgranando (no sabe qué) pausadamente como quien levanta cada pesada palabra pronunciada. Semejaba a un rimero de cifras pues, a la vez, elevaba uno de sus dedos, o dos, o tres como si contara sus ‘pesonas/pesadas’ sentencias. 
Un grupo de asnos, cargados con sacos de carbón vegetal, enfilaban la calle entre el ruido de los tubos de escape de los coches. Bajaban de las montañas tapizadas de eucaliptos que rodeban la ciudad, según pudo saber. Hasta hacía no mucho la madera era el principal combustible de la mayoría de la población. La introducción del eucalipto en Etiopía ha supuesto una catástrofe natural que ha evitado una catástrofe humana, pues su escasez hubiera sido mortal.
[Ese mochilero siempre critica este árbol, que tanto daño ha hecho al territorio ibérico].
Los europeos introdujeron este árbol australiano y su colonización silenciosa sigue avanzando.

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29 de enero de 2012

Etiopía, el país de la reina de Saba

En 2001, ya había intentado visitar Etiopía pero un problema logístico le desvió a Vietnam, desde donde vivió (o mejor, no vivió) los atentados del 11-S.
Ni se enteró.
En 2003 leyó “El safari de la estrella negra” que le devolvió, de nuevo, la vena etíope.
  • Etiopía se distinguía en el África negra por disponer de guión propio y, por consiguiente, de su propia historia escrita y un poderoso sentido del pasado. Los etíopes son tan conscientes de sus vínculos culturales antiguos con India y Egipto, y la fuente religiosa de Oriente Medio, que a menudo afirman ser los primeros cristianos. Cuando antepasados bárbaros corrían por Europa con el culo al aire y con el vientre pintado con glasto azul, los etíopes, ataviados con ropajes elaborados, criaban ganado, utilizaban la rueda y defendían su civilización del ataque del islam, mientras cumplían con devoción los Diez Mandamientos”, decía Paul Theroux, en su libro “El safari de la estrella negra”.
Y si lo decía Theroux, que era, y es, uno de los escritores viajeros por excelencia, ¿qué iba a hacer el viajero insatisfecho?.
Pues,….., prepararse -otra vez- para ir.
Hasta ahora, y han pasado varios años, no puede decir que el viaje está hecho, que no lo está, pero será inminente.
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21 de enero de 2012

Un poco de arte tradicional del Sahel

Desde la ciudad de Bolgatanga (Ghana), la intención del viajero insatisfecho era visitar el Palacio Paga Pía, en la frontera de Burkina Faso [su fotografía era portada del libro-guía de cabecera]. Un taxi/compartido -medio de transporte barato para realizar movimientos de unos pocos kilómetros en el norte de Ghana- le acercó a la ciudad de Paga. Allí, nada más descender, fue recibido por dos jóvenes salidos de entre las casuchas aledañas. Lo primero que hicieron: reclamarle el ‘impuesto revolucionario’.
Este leonés siempre se queja, de estas forzadas dádivas, pero debe reconocer, y lo hace, que no suelen ser excesivas y, al fin y al cabo, ellos enseñan lo poco que tienen, pero que constituye su cultura, y además tratan de explicar sus históricas realidades o sus invenciones.
Se decía que aquel extenso complejo fue fundado por Naveh Kampala. De él sólo mostraban alguna casa tradicional. El resto, más parecido a los pobres arrabales chabolistas de un pueblucho, nada tenía que ver con lo que en los países europeos se conoce como palacio. Los descendientes del tal Kampala vivían ahora allí, distribuidos en docenas de casuchas, con su rango, con sus más de 300 parientes, esposas e hijos. Alrededor de tres cuartas partes de aquellos pequeños edificios del complejo se habían construído -ya quedaba poco cosa- en el estilo tradicional del Sahel, varios atractivamente pintados y algunos, los más antiguos, conteniendo cerámica y otros artilugios, todos ellos artesanales [ver fotografía].
El diseño de las puertas de las casas [ver fotografías] era una reliquia de la época esclavista, según algunas fuentes. La baja entrada y un alto murete que por el interior la bordeaba, hacía imposible que alguien, no bienvenido, entrara en casa sin que el ocupante tuviera un montón de tiempo para darle un golpe en la nuca.
Comprobado.
El muchacho que ejerció entonces de guía le contó, además, otra versión: ese particular, raro y original diseño de las entradas impedía el acceso de animales salvajes.
¿Cuál sería la historia real y cuál la invención?.
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15 de enero de 2012

Unas frases sacadas a un escritor africano

  • Durante más de un mes, ella se resistió completamente a que la tocara. Él le suplicó. Incluso intentó encandilarla ofreciéndole dinero y regalos. Pero su revulsión era incontrolable. Él acabó por enfadarse. La pegó. La castigó. La mataba de hambre. Aquello se convirtió en una guerra absurda entre la voluntad del hombre y la ausencia de deseo de la mujer. Algunas noches, él se le acercaba, desnudo, y la obligaba a contemplar su erección. Ella nunca podría olvidar la primera vez que le vio desnudo. El tamaño de su miembro la dejó horrorizada. Le recordaba a un llantén alargado y curvado. Ifeyiwa escapó a todo correr y gritando de la habitación. Un día él no la dejó escapar, la agarró, la sujetó a la fuerza, forcejeó sobre ella y de repente se desplomó encima, maldiciendo, agotado. Su esperma se había desparramado sobre el vientre de Ifeyiwa y su vestido rasgado. Ella salió rodando debajo de él, se envolvió en un paño y salió al patio, donde vomitó. Aquella noche se baño tres veces”.(Okri, Ben. Amor peligroso. Ediciones del bronce. Barcelona, 1998, pag. 115-116).
¡Qué oscura es África!, pero qué brillos de cordura y repulsa surgen a veces. Son destellos de esa natural sabiduría en un escritor africano, como el de este texto, de cierto inconformismo y denuncia de la dura vida real y cotidiana.
Esta fotografía [oscura en la noche, con brillos imprevistos] tomada en Mozambique le viene al pelo, pensó este viajero insatisfecho.
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7 de enero de 2012

Había que amortizar el tique

Ufffff. ¡Qué pereza -pensaba entonces- visitar en aquellos momentos Vimanmek Mansión Museum, muy distante de donde el viajero insatisfecho se encontraba!.
El tique de entrada lo tenía. Iba incluido por no sabe qué razón en el tique conjunto que vendían en el Gran Palacio de Bangkok ya visitado.
¡Había que amortizarlo!
Sorprendentemente, la mansión -muy turística para los visitantes locales que deseaban ver donde veraneaba su venerado y antiguo rey Rama V- era una belleza, cuidada, inmensa, relajante, delicada y considerada la vivienda de madera de teca más grande del mundo.
Era difícil escuchar a la guía -obligatoria para la visita- aunque su inglés no era tan malo con el del mequetrefe mochilero, pero era fácil sentir descalzo la madera de teca, toda ella; admirar las estancias, con sabor del siglo XIX, las antecámaras y maquesinas de diferentes tamaños; las vitrinas repletas de objetos de cristal, de porcelana, oro, plata y marfil; el mobiliario artesano europeo, o chino, de maderas nobles y bellas incrustaciones de piedras de colores; la sala de la reina; el cuarto de baño del rey y, en fin, multitud de recuerdos personales que la bella guía thai se esforzaba en detallar al son de su rítmica cantinela en inglés.
Al salir, después de calzarse las zapatillas, era el momento de buscar la cámara, guardada a buen recaudo por imperativo thailandés, y hacer la fotografía de rigor ante la casa (prohibido en su interior).
Siempre un ‘pelín’ renegado, el mochilero no quiere mostrarse en ella.



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30 de diciembre de 2011

El V(B)iajero Insatisfecho bajo el ‘efecto Scarlett’

Este año, que finaliza, ha sido el año del ‘efecto Scarlett’ [primera fotografía].
- ¿No recordáis?.
- Si. Si, cuando le robaron las fotos íntimas a Scarlett Johannson.
No quiere este viajero insatisfecho dejar que este ‘importante-acontecimiento’ pase sin ser tratado en este blog de viajes con varios ejemplos.
- ¿Qué no tiene nada que ver con los viajes?.
- Si. Es un viaje a la oscuridad mental humana.




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